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North Point Cast #006: Lil Aiden – Resiliencia, Barras y los Cimientos del Nuevo Rap

¿Sabías que en North Point también hacemos podcasts?

En North Point, nuestra razón de ser va mucho más allá de diseñar ropa con identidad propia o montar Pop Ups que agiten la ciudad. Nos mueve la comunidad. Por eso creamos North Point Cast, un altavoz para las historias auténticas que dan forma al ADN de nuestra marca. Aquí no hay guiones rígidos, solo charlas entre personas reales: artistas, riders, DJs y creativos que inspiran con su visión del mundo.

En esta entrega número seis, nos sumergimos en las profundidades de la cultura urbana de la mano de Lil Aiden. No es solo una entrevista sobre música; es un viaje por la psicología del artista, el peso de las raíces y la valentía de usar el rap como un bisturí para sanar heridas abiertas. A continuación, te ofrecemos la versión redactada, expandida y enriquecida de este episodio imprescindible.

Lil Aiden entrevista North Point Cast Rap Sabadell Hip Hop
Identidad y mensaje: Lil Aiden analiza el impacto de su nuevo álbum ‘Coco’ en la escena actual.

De la filosofía al micro: El despertar de una voz propia

Fausto: Vamos a situar las cosas. En este sexto episodio de North Point Cast, damos un giro necesario. Hasta ahora, los amigos que han pasado por aquí representaban la rama del deporte: BMX, skate, roller… Pero la cultura urbana es un puzzle de muchas piezas, y nos tocaba introducir la música. Y dentro de la música, nada representa mejor la calle que el rap y el hip hop.

Hoy tenemos a Lil Aiden. No es habitual que el relevo lo tome una chica de Sabadell con un entorno musical tan intenso y que, además, tenga la fuerza para dar este paso adelante. Queremos que se la reconozca por lo que es: una voz necesaria que aporta un ángulo distinto a lo que solemos escuchar.

Lil: Un honor estar aquí. Me parece entrañable porque vosotros formáis parte de ese círculo del deporte en el que yo también estuve metida de adolescente. Volver a este entorno me trae momentos muy felices, me retrotrae a una etapa de mi vida muy pura.

Fausto: Cuéntanos, ¿cómo nace ese vínculo con el rap? ¿Viene de lejos?

Lil: Siempre me ha gustado escribir, pero de una manera más prosaica. Tenía un blog de filosofía y reflexiones. Crecí en un pueblo del Prepirineo donde la música estaba en todas partes, pero lo que se estilaba era el R&B clásico, rollo Aretha Franklin. Yo empecé cantando eso. Pero llegó un punto en el que me di cuenta de que si me apasionaba escribir y amaba el rap, no tenía sentido seguir haciendo versiones de otros. Decidí que era el momento de darle duro a mis propias barras y contar mi realidad.

La soledad de la ciudad y el refugio en el beat

El regreso de Lil Aiden a Sabadell marcó un punto de inflexión. El contraste entre la comunidad orgánica del Pirineo y el aislamiento de la gran ciudad la sumergió en una etapa oscura que terminó siendo el combustible principal de su creatividad.

Lil: Al volver a Sabadell me sentí muy sola. En el pueblo, cualquier chaval de clase hacía música, era algo compartido. En la ciudad, todo parecía escondido, inaccesible. Entré en una depresión muy bestia y entendí que sin música no podía seguir. Gracias a una amiga, Judith, conecté con un productor y hubo química al instante. Los primeros temas eran muy soul, pero pronto sentí que necesitaba más contenido en las letras, algo más real y menos melódico. Necesitaba escupir lo que llevaba dentro sin adornos.

Fausto: Hablamos de hace seis o siete años. Un momento donde el rap estaba en una fase compleja, entre 2015 y 2020. No era precisamente lo que estaba de moda comercialmente, era un terreno solo para los que lo sentían con mucha profundidad.

Lil: Yo siempre he tenido fe en que las cosas buenas vuelven. La gente se cansa del contenido vacío. La música está para transmitir emociones, sí, pero también para ayudar a reflexionar sobre cosas que el ser humano necesita procesar. El rap permite sintetizar pensamientos abstractos y convertirlos en algo que otros puedan entender. Es un ejercicio de traducción constante entre tu cabeza y el papel.

“Sintetizar un sentimiento es un arte complejo. A veces, si eres demasiado abstracta, te quedas en un nicho. El reto es condensar esa rabia o ese dolor para que alguien más pueda decir: ‘Yo también me siento así’.”

“Coco”: El ejercicio de perdonar para no hundirse

Uno de los pilares de la entrevista es el análisis de su álbum Coco. No es solo una colección de canciones, es un proceso terapéutico documentado donde Lil Aiden aborda conflictos generacionales con una crudeza asombrosa.

Lil: Con este tema lo he pasado muy chungo. He tenido que convertirme en mi madre para poder comprenderla. No para justificar lo injustificable de mi infancia, sino para entender su visión del mundo. Si no hubiera hecho ese ejercicio de introspección y no hubiera tocado fondo como ella, hoy seguiría viviendo desde el rencor. Y si no perdonas, el dolor te lo quedas tú. Perdonar es subjetivo; a veces la otra persona ni siquiera siente que deba ser perdonada, pero tú lo haces por salud mental, para no hundirte en tu propio fango.

Fausto: Es un modo de sanar. Mirarse al espejo es incómodo porque implica aceptar que a veces repetimos los mismos patrones que criticamos.

Lil: Totalmente. Ahora me estoy perdonando a mí misma. Reconocer que estaba actuando igual que ella fue un golpe de realidad muy duro. Pero hay que darle valor a la huella positiva también: de mi madre heredé mi amor por la cultura, la lectura y los idiomas. Me quedo con esa parte luminosa y trato de trabajar la oscuridad para que no me arrastre.

Estética y prejuicios: El uniforme de la rapera

En un género históricamente dominado por hombres, la imagen de la mujer artista sigue siendo un campo de batalla lleno de clichés. Lil Aiden reflexiona sobre cómo la ropa influye en la percepción de su credibilidad en el escenario.

Lil: Es un tema súper complejo. A mí me encanta vestir ancho, pero también me gusta sentirme una diva y vestir estrecho. En otros países, como EE.UU., el estilo no condiciona el respeto que se le tiene a la artista, pero aquí todavía hay mucho juicio. He notado que si me quito una camiseta ancha en un bolo y me quedo con un top, la percepción del público cambia automáticamente. Parece que tienes que elegir entre ‘tapar’ tu feminidad para que te tomen en serio como rapera o someterte a un estereotipo de hipersexualización.

Fausto: Es el cliché visual. En un segundo, el público te clasifica. Es un error, porque la ropa no debería definir la ética ni el talento de nadie, pero sigue siendo un flash que condiciona la escucha.

Lil: Exacto. Antes las tribus urbanas usaban la ropa para definir valores. Hoy todo está mezclado, pero el prejuicio sigue ahí. Yo voy a seguir siendo libre. Seguiré vistiendo como me salga del totó porque al final, lo que importa es lo que sale por el micro, no lo que llevas puesto.

Colaboraciones reales y el valor de lo humano

Lil Aiden huye de los featurings por compromiso o estrategia de marketing. Sus conexiones con artistas como NK Profeta, Canchalera, Doble N o Uma Bridge nacen de la afinidad personal y las horas de charla.

Lil: Necesito saber si la persona encaja conmigo fuera del estudio. Con NK Profeta nos pegamos unas chapas increíbles por WhatsApp sobre la vida antes de grabar nada. Con Canchalera fue igual; nos apoyamos porque vemos que es la única forma de que la escena crezca. Mi música siempre tiene ese tinte de raíces africanas. El jazz, el soul y el rap vienen de ahí, de la emergencia de los barrios, y yo, aunque sea blanca y europea, conecto con esa necesidad de usar la música como un canal de expresión social y crítica.

Fausto: Ese link entre ciudades (Cáceres, Madrid, Valencia, Barcelona) es vital. Crea puentes que fortalecen la cultura por encima de los localismos.

Lil: Viajar me ha abierto la cabeza. Ver cómo la gente en Valencia o Extremadura se entrega a la música sin tantos filtros me ha motivado muchísimo. Salir de tu zona de confort te hace ver que tus problemas a veces no son tan grandes como piensas. Vuelvo con las pilas cargadas para todo lo que viene este 2025.

Fausto: Es como una fuente de agua en el campo: el agua acaba saliendo siempre porque hay presión debajo. Nos vamos a sentir todos regados por esa fuente, ya sea con temas de dolor o de alegría, porque lo que tienes dentro no va a dejar de salir.

Lil: Soy muy cansina (risas). Voy a tener 60 años y me van a seguir escuchando porque es lo que soy. Si crees en ti y disfrutas el proceso, las cosas buenas acaban llegando por puro peso propio.

“Música, Alma y Resistencia”

En este episodio exploramos los rincones más profundos de la creación artística de Lil Aiden. Desde la importancia del perdón hasta la crítica social oculta en temas como ’15 de junio’. No te pierdas la charla completa donde nos enseña que el rap es, ante todo, un ejercicio de honestidad brutal.

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En North Point seguimos documentando las historias que nacen del asfalto. ¡Nos vemos en el próximo set!

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