North Point Cast #005: Resiliencia sobre Ruedas – La Revolución del Para BMX
¿Sabías que en North Point también hacemos podcasts?
En North Point, nuestra razón de ser va mucho más allá de diseñar ropa con identidad propia o montar Pop Ups que agiten la ciudad. Nos mueve la comunidad. Por eso creamos North Point Cast, un altavoz para las historias auténticas que dan forma al ADN de nuestra marca. Aquí no hay guiones rígidos, solo charlas entre personas reales: artistas, riders, DJs y creativos que inspiran con su visión del mundo.
En esta quinta entrega, nos sumergimos en una de las charlas más potentes hasta la fecha. No es solo una entrevista sobre deporte; es un manifiesto sobre la capacidad humana. Contamos con Julián Molina, Alejandro Carrasco y Sergi Santín, tres pilares del movimiento Para BMX. A continuación, te ofrecemos la versión redactada, expandida y analizada de este episodio donde la bicicleta deja de ser un objeto para convertirse en un motor de supervivencia.

El origen de una vocación: La bicicleta como extensión del cuerpo
Fausto: Este encuentro es especial. Hoy el BMX es el protagonista, pero desde una vertiente que a menudo queda en la sombra: el Para BMX. Hablamos de esfuerzo, de superación y de una capacidad de resiliencia que nos deja a todos sin palabras. Julián, Sergi, Alejandro… contadnos quiénes sois y cómo llegasteis aquí.
Julián Molina: Yo llevo media vida montando. Soy el creador de Para BMX, pero antes de eso, solo era un chaval que amaba la bici. Para mí, la bicicleta es mi otra pierna. Empezó como un medio de transporte para ir al colegio en mi pueblo, pero pronto sentí que una bici no era solo para pedalear. Quería saltar, subir escaleras y sentir la gravedad. Hoy, mi misión es que otros riders en situaciones similares encuentren ese mismo refugio.
Sergi Santín: Yo vengo de Andorra. Siempre he sido un culo inquieto: skate, moto, trial… Pero cuando perdí la pierna, me quedé vacío. El cuerpo te pide esa adrenalina a la que estaba acostumbrado y, de repente, dejas de generarla. Me estaba marchitando. Ver a Julián fluyendo en un vídeo fue el clic. Entendí que podía volver al skatepark y sentirme normal, integrado, sin el peso del drama constante de la prótesis.
Alejandro Carrasco: Mi historia es distinta pero el motor es el mismo. Tengo un déficit visual severo, solo veo un 30% por un ojo. Al principio me engañaba a mí mismo, no quería aceptar mi discapacidad. Pero ver a Julián y a Juange haciendo backflips me dio una bofetada de realidad: “Si ellos pueden con sus dificultades, yo no tengo excusa”.
La “Pesadilla Mental” y el arte de la aceptación
Uno de los puntos más honestos de la charla surge cuando Alejandro menciona que el mayor truco no se hace sobre la rampa, sino en la cabeza. La parte física es el resultado de una batalla psicológica previa que nadie ve en los clips de Instagram.
Alejandro: Antes de aprender un truco, tienes que pasar por una pesadilla mental. No es solo subirte a la bici; es asimilar tu problema. El público ve el vídeo y flipa, pero no ve los meses de frustración aceptando que tu cuerpo ya no funciona como el del resto. Esa aceptación es el cimiento de todo lo que viene después.
Julián: Yo lo tengo hiperintegrado porque me pasó de muy pequeño. Yo no recuerdo cómo es vivir con dos piernas, pero os escucho a vosotros y entiendo que ese proceso de re-aprendizaje es lo que os hace tan fuertes. La mente es el motor; si ella no dice “puedo”, el cuerpo no se mueve.
La técnica del instinto: El Tailwhip de tres años
Julián Molina es mundialmente conocido por su estilo fluido, pero alcanzar ese nivel de “perfección” con una sola pierna requirió una ingeniería propia y una paciencia infinita. Su explicación sobre el Tailwhip es una clase magistral de adaptación biomecánica.
Julián: El tailwhip es mi sello, pero tardé tres años en dominarlo. Si tiraba el cuadro hacia el lado convencional, no tenía cómo agarrarlo. Tuve que aprender a hacerlo hacia el lado opuesto, incrementando la dificultad al máximo. Fue como aprender a escribir con la mano izquierda siendo diestro. Un amigo me dijo: “Pruébalo tumbado en el suelo, la gravedad es la misma”. Gracias a ese cambio de perspectiva, lo saqué en un mes. A veces, la solución no es la fuerza, sino cambiar el ángulo desde el que miras el problema.
Construyendo la comunidad global de Para BMX
Lo que comenzó como una curiosidad personal de Julián en 2021, tras una lesión en Estados Unidos, se ha convertido en una red internacional. La necesidad de no sentirse solo en el mundo del freestyle dio paso a una organización que hoy conecta a atletas de 12 países.
Julián: Estando lesionado en casa, me puse a pensar: “¿Hay más gente como yo?”. Busqué en redes y encontré a Edson Perna en Brasil. Creé un grupo de Instagram y empezaron a aparecer riders de México, Inglaterra, España e incluso Irak. Ver cómo cada uno adaptaba su bici —uno sin brazo, otro sin pierna, otro sin visión— fue una revelación. Con la ayuda de Jimmy y Proyectos 111, decidimos que esto no podía quedarse en un grupo de chat. Tenía que ser algo real.
Fausto: Y ahí es donde entramos nosotros. La comunidad se refuerza cuando compartimos. Hay gente que cree que al compartir pierde algo, pero es al revés: te haces más fuerte. Habéis pasado de montar en privado a estar en el FISE, el Extreme Barcelona u O Marisquiño.
El Skatepark como territorio de libertad y responsabilidad
La charla deriva hacia la realidad cotidiana de los riders en las plazas y parques, donde la convivencia con el público general a veces supone un reto extra para quienes tienen capacidades diversas.
Alejandro: Yo tengo que memorizar los skateparks. Por mi visión, dependo de la memoria muscular y de las distancias fijas. Cuando el parque se llena de gente que lo usa como un parque infantil, para mí es peligroso. He llegado a pensar en ponerme un chaleco de la ONCE o algo fluorescente que diga “discapacidad visual”, porque el bastón no lo puedes llevar mientras grindas una barandilla. La bici es mi libertad, pero requiere que el resto también sea consciente del espacio.
Sergi: Para mí, la bici es literalmente recuperar el andar. Antes dependía de prótesis que pesaban o de baterías. La bici es austera, pura. En Barcelona me muevo con ella a todas partes. Ha dejado de ser un tema de diversidad funcional para ser un tema de identidad: somos riders. En el BMX, si te caes 50 veces, te duele igual tengas una pierna o dos. Ese dolor compartido nos iguala.
El futuro: Hacia los Juegos Paralímpicos
Con la constitución del grupo como asociación, el horizonte del Para BMX apunta alto. Ya no se trata solo de hacer demos, sino de entrar en el circuito competitivo oficial y, quién sabe, alcanzar el estatus olímpico.
Julián: En París, durante los Paralímpicos, nos preguntaban por la presencia femenina. Tenemos a Abri en Estados Unidos, pero necesitamos que más chicas se sumen para que las instituciones nos tomen en serio como disciplina competitiva. Nuestra meta es inspirar. Que el chaval que está en su casa pensando que no puede hacer nada vea a Enrique Chacón, que es autista y vuela en las rampas, o a nosotros, y diga: “Yo también quiero estar ahí”.
Fausto: Es un mensaje de vida. Hay gente que lo tiene todo y se levanta buscando una excusa para quejarse. Vosotros tenéis 40 adversidades y os levantáis buscando una motivación. Esa es la esencia de North Point.
“Más que un deporte, una familia”
Julián nos recordaba su viaje por Argentina y Chile, donde sin dinero ni batería, la bici fue su pasaporte. “Hice un barspin doble sin prótesis y nos invitaron a fernet y nos dieron casa”. El BMX es una familia universal que no entiende de fronteras ni de limitaciones físicas.
En North Point seguimos documentando las historias que nacen del asfalto. ¡Nos vemos en el próximo set!