Evolución del BMX en España: Charla con Oscar Fuertes
El pasado 18 de mayo, en el relanzamiento de Bike Paradise Igualada, nos reencontramos con los pioneros que definieron la escena de los 90. Oscar Fuertes nos comparte su visión sobre el pasado, presente y futuro de la bicicleta.
¿Cómo comenzó el vínculo con el BMX?
Pues empezó de una manera casual. Iba a EGB y un amigo me invitó un fin de semana a su casa en Premià. Él corría, hacía un deporte que se llamaba BMX Race. Fui a verlo el sábado por la tarde y aluciné; me marcó muchísimo el ambiente, los chicos y chicas saltando con la bici por el circuito. El domingo hubo campeonato de Freestyle Ramp (Quarters) y hacían aéreos y trucos… quedé enamorado.
Al volver, lo primero que le dije a mi padre es que me trajese la bici del pueblo, una X5 California. Descubrí el Velódromo de Horta y la mítica rampa azul, un icono de principios de los 90. A partir de ahí fui picoteando entre el Race y el Freestyle en spots como Turó Park. Luego me metí de lleno en la competición federada de Race durante varios años, entrenando con el seleccionador de la catalana, hasta que lo dejé para volver al Freestyle como hobby y vincularme a los eventos como speaker a través de mi relación con Pere de 360bs.

¿Cuál es tu actual relación con el BMX?
Por un lado, hago de speaker en eventos de BMX Park y Race con el equipo de Urban World Series y las jams de 360. En el pasado hice varias ediciones de O Marisquiño, el primer Nitro Circus en España y las FISE European Series. Pero lo más emocionante es un proyecto que nunca imaginé: hace 3 años comenzamos con una escuela de BMX Freestyle. Mi compañero Alfredo Moreno ya llevaba la división de Race y me animó a abrir la parte de Freestyle para apoyar a los chavales y enseñarles. Sigo montando y disfrutando a tope la bici.
Filosofía BMX en España y modalidades
El BMX es un estilo de vida, un lifestyle. Crea libertad, creatividad y te da la facilidad de viajar y conocer gente. Es una escuela de aprendizaje para la vida: te enseña el sacrificio de sacarte un truco, el dolor de la caída y la superación de la recuperación. Incluso la música y la moda que nos rodea son parte de ese todo.
En cuanto a modalidades, tenemos cinco claras: Race, Park, Street, Flatland y Dirt Jump. Ahora, con la entrada en los Juegos Olímpicos del BMX Park, la filosofía se ha vuelto más parecida al Race de mi pasado, con un enfoque más de atleta, pero la esencia del freestyle sigue siendo algo más profundo.
Puntos de encuentro: El mapa del Rider
Barcelona es una ciudad que parece diseñada por riders. Como decía un amigo, parece que en urbanismo hay infiltrado un ex rider de BMX porque cada rincón es aprovechable. Antiguamente los puntos clave eran Sants, el Macba o el Turó Park. Hoy en día, los puntos emblemáticos son el Paral·lel, que tras su reforma sigue siendo un centro neurálgico, y La Mar Bella para los riders de Park.

¿Qué futuro observas para el BMX?
Veo dos líneas claras. La línea olímpica: atletas de élite, nutrición, entrenamiento y trucos de aire masivos. Por otro lado, la vertiente más pura del freestyle que utiliza el entorno, sub boxes, grinds… esa línea le costará mantenerse pero seguirá ahí. Y finalmente, el BMX de calle. Ese va a seguir a su bola, creando tendencias propias de forma imprevisible, igual que los skaters. Ahí es donde reside el BMX más puro.